Es ese momento en el que estamos pensando a lo lardo del día, y nos quedamos callados cuando vamos en el barco hasta el lugar de la inmersión. Ya en el centro de buceo, me comentáis; Cástor, es que me cuesta descender…así como no quiere la cosa, y en secreto.

No pasa nada, de hecho todo se mejora con la práctica, pero sino os han dado cuatro consejos en normal que os este costando tanto.

¿Habéis hecho un chequeo de flotabilidad antes de sumergiros?. ¿Sabéis cuanto lastre es el adecuado para la inmersión?.

Obviamente, hay muchas historias que se cuentan y relacionan el peso corporal con el lastre que lleváis pero cada uno es de su padre y de su madre y estamos hechos como Dios quiso y la genética algo tuvo que ver. No sé la densidad ósea de cada uno, a simple ojo para asignaros plomo, justo antes de la inmersión, pero si, os cuento cuatro detalles para que vuestro descenso sea de lo más cómodo.

  1. Con el chaleco sin aire, y exhalando debemos de descender, vemos como pasa la columna de agua delante de nuestros ojos y empezamos a sumergirnos. Si, llevamos el regulador en todo momento puesto, y si llevamos el lastre adecuado, al volver a coger una inspiración de aire, deberíamos de volver a la superficie, a nuestro punto de partida. Si, llevamos más lastre del idóneo, aunque hagamos esta operación. seguiríamos sumergiéndonos. Aunque volviéramos a coger aire y llenemos nuestros pulmones.
  2. Suelo enseñar a descender usando la válvula de descarga rápida de nuestro chaleco que queda en la zona del hombro derecho. Es más rápido y si se tiene tacto, facilita el descenso y no tiene porqué ser rápido el mismo. Pero como gustos hay colores y otros usan la tráquea. En comparación con la tráquea del chaleco, tarda más y los alumnos que están aprendiendo suelen inclinarse hacia atrás, al extender la tráquea y el peso de la botella.
  3. Os habéis parado a pensar en qué posición estamos en el momento del descenso. Pues deberíamos estar ligeramente hacia adelante, mirando hacia el fondo y con la referencia de nuestro compañero. Si tenemos las piernas totalmente extendidas, las mismas aletas ofrecen resistencia al descender y favorecen que nos inclinemos nuevamente hacia atrás. Por lo tanto, no viene nada mal, que tener los tobillos lo más próximo al culo de la botella.
  4. Si durante el descenso no paramos de aletear al estar casi verticales, y sin las aletas recogidas, lo más seguro que del mismo aleteo, volvamos hacia la superficie y al fondo que es lo que queremos.
  5. Sabemos lo que influye la respiración en el buceo, y si al exhalar por completo al iniciar el descenso y eliminar casi todo el aire de nuestro chaleco, si no realizamos una exhalación completa y profunda nos costará. Ya que si realizamos respiraciones cortas, los pulmones se encuentran siempre con un volumen tal que nos impide descender.

Consejos en el descenso para bucear

Una vez eliminado todo el aire del chaleco, la mano derecha se nos queda libre para ir compensando nuestros oídos, y mantendremos la mano izquierda en la válvula de inflado de la tráquea en el caso de que necesitemos algo más de aire en nuestro chaleco.

De esta manera, y la columna de agua suficiente por encima de nosotros, cambiaremos la posición de buceo lo más próximo a horizontal para empezar a aletear y seguir con nuestra inmersión.

Obviamente nos encontraremos con otro tipo de situaciones, de estrés, oleaje, tiempo sin bucear que influya en el descenso, pero tomar estos consejillos y probarlos. Son gratis.

!Si queréis verlo, está abajo!

Foto by: Nik Macmillan / Artem verbo

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